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sábado, 8 de abril de 2017
Concierto in our small bookstore Casita de Libros, La Cumbre, Argentina
Muestra y concierto en Casita de Libros, La Cumbre, Argentina
El próximo sábado 15 de abril, a partir de las 17 hs., Casita de Libros tiene el agrado de invitarlos a su Celebración de Otoño con la que saludamos a nuestros amigos y vecinos y los inivitamos a conocernos.
Exhibiremos obras de Cecilia Afonso Esteves bajo el cedro y en el interior de la Casita de Libros. Inauguraremos un mural pintado por Cecilia en la fachada y presentaremos una publicación de poemas de John Keats.
A las 19:30 hs. Federico Durand, recientemente llegado de su gira por Japón, ofrecerá un pequeño concierto que completará nuestro homenaje al bello otoño que tanto nos gusta, ¡los esperamos!
*
A beautiful exhibition and concert in our small bookstore in La Cumbre, Argentina!
Etiquetas:
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Cecilia Afonso Esteves,
Concierto,
Federico Durand,
John Keats,
La Cumbre
viernes, 12 de marzo de 2010
"Oda al otoño" - John Keats (quizás el primer registro de field-recording)
I
ESTACIÓN de nieblas y fértil levedad,
Compañera de un sol maduro y fecundante,
Con quien te hermanas para ofrendar como en una bendición
Tus frutos a las vides que penden alrededor de los aleros de paja;
E inclinar con manzanas a los musgosos árboles
De la aldea , y nutrir el corazón de todos los frutos;
A la calabaza henchir y a las avellanas colmar
Con una dulce semilla; y cernir más y aún más
Capullos tardíos para las abejas,
Hasta que piensen que los cálidos días jamás cesarán,
Pues, es en Estío que sus húmedas celdillas desbordan.
II
¿Quién no te ha encontrado rodeada de tus dones?
A veces el que desea buscarte fuera de su hogar
Puede hallarte sentada indiferente en el suelo de un granero,
Con tu cabello agitado por el viento de la cosecha,
O en un sembradío susurrante y a medio segar
Adormecida con el humo de las amapolas, mientras tu hoz
Evita la próxima parcela y sus setos florecidos.
A menudo, como un espigador, mantienes erguida
Tu cabeza, mientras pasas a través de un arroyo
O cercana a una prensa de sidra, con la mirada paciente,
Atenta a los últimos zumos del día, por horas y horas.
III
¿Dónde están las canciones de la primavera?, ¡Ay! ¿Dónde están?
No pienses en ellas, pues tienes tu propia melodía
Mientras las nubes florecen en el día suave y agónico
Y los llanos se tiñen de rosa cambiante:
Entonces, en un coro de tristísima armonía, los mosquitos
Se lamentan entre los sauces del río, en acompasado ondular,
Así como el viento se anima o decrece con ligereza;
Y balan los corderos maduros en las simientes elevadas;
Y cantan los grillos en los cultivos, y con voz serena
El petirrojo trina en un apartado rincón del jardín;
Y reunidas en los cielos, gorjean las golondrinas.
Traducción: Federico Durand
Dedicada a Nicolás Domínguez Bedini
ESTACIÓN de nieblas y fértil levedad,
Compañera de un sol maduro y fecundante,
Con quien te hermanas para ofrendar como en una bendición
Tus frutos a las vides que penden alrededor de los aleros de paja;
E inclinar con manzanas a los musgosos árboles
De la aldea , y nutrir el corazón de todos los frutos;
A la calabaza henchir y a las avellanas colmar
Con una dulce semilla; y cernir más y aún más
Capullos tardíos para las abejas,
Hasta que piensen que los cálidos días jamás cesarán,
Pues, es en Estío que sus húmedas celdillas desbordan.
II
¿Quién no te ha encontrado rodeada de tus dones?
A veces el que desea buscarte fuera de su hogar
Puede hallarte sentada indiferente en el suelo de un granero,
Con tu cabello agitado por el viento de la cosecha,
O en un sembradío susurrante y a medio segar
Adormecida con el humo de las amapolas, mientras tu hoz
Evita la próxima parcela y sus setos florecidos.
A menudo, como un espigador, mantienes erguida
Tu cabeza, mientras pasas a través de un arroyo
O cercana a una prensa de sidra, con la mirada paciente,
Atenta a los últimos zumos del día, por horas y horas.
III
¿Dónde están las canciones de la primavera?, ¡Ay! ¿Dónde están?
No pienses en ellas, pues tienes tu propia melodía
Mientras las nubes florecen en el día suave y agónico
Y los llanos se tiñen de rosa cambiante:
Entonces, en un coro de tristísima armonía, los mosquitos
Se lamentan entre los sauces del río, en acompasado ondular,
Así como el viento se anima o decrece con ligereza;
Y balan los corderos maduros en las simientes elevadas;
Y cantan los grillos en los cultivos, y con voz serena
El petirrojo trina en un apartado rincón del jardín;
Y reunidas en los cielos, gorjean las golondrinas.
Traducción: Federico Durand
Dedicada a Nicolás Domínguez Bedini
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